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Bienvenidos

Este espacio está dedicado al estudio y la orientación humana a través del Tarot. Experimentaremos el Tarot y compartiremos interesantes aportaciones realizadas por numerosos estudiosos e investigadores del Arte del Tarot.
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martes, 21 de junio de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): El Loco



“Un ciego que porta unas cargadas alforjas está a punto de chocar contra un obelisco derrumbado sobre el suelo, junto al cual acecha un cocodrilo con las fauces abiertas”. Así describió Pitois la carta 0, a la que llamó “El Cocodrilo” y “La Expiación”. El ciego, que en la versión moderna tiene los ojos abiertos, representa al hombre esclavo de la materia; de ahí el simbolismo de las alforjas, llenas con los errores del hombre, y del obelisco, que representa la ruina de sus obras. El cocodrilo representa la expiación.

lunes, 13 de junio de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): El Mundo



Una joven toca un instrumento de cuerda; por encima de ella, en el interior del círculo de rosas de oro de la iconografía que hizo Pitois, se eleva un halcón, símbolo del conocimiento superior. Alrededor de la corona, el artista dispuso cuatro cabezas de modo equidistante; una de hombre, una de toro, una de león y una última de águila.

Esta carta, que el esoterista francés llamó “Corona de los Magos”, simboliza el grado superior de iniciación, es decir, aquel en el que se puede alcanzar la santidad. El ojo de Horus es un añadido moderno que refuerza este significado.

viernes, 3 de junio de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): El Juicio



En la versión original de esta carta, llamada “El despertar de los muertos”, el ilustrador francés Maurice Wegener respetó el texto de Pitois y dibujó un genio que toca una trompeta sobre un sarcófago egipcio del que surgen tres momias. Sin embargo, en esta carta, Anubis, dios de los muertos, acompaña a un alma en su viaje al Más Allá; en la mano sostiene un pergamino con el Juicio Final, que, según el mito, fue entregado al dios por Maat, la diosa de la Justicia. Esta carta, según Pitois, “es el símbolo del cambio de todas las cosas, tanto del bien como del mal”.

jueves, 19 de mayo de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): El Sol



En el proyecto de Pitois, esta carta debía representar un sol radiante iluminando a dos niños, pero en su lugar muestra una sola figura, una joven que levanta los brazos hacia los beneficiosos rayos que irradia el disco solar de Atón. Pero el significado que Pitois asigna a la imagen no cambia: es el símbolo de la felicidad derivada de una vida sencilla y de la templanza de los deseos. El esoterista francés alude también a la luz de los misterios, que ilumina a quien la dirige correctamente y fulgura a quien ignora su poder o abusa de él.

sábado, 30 de abril de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): La Luna



Esta figura se inspira en el simbolismo del Tarot de Marsella, y las pirámides en lugar de las torres (“licencia poética”). Según la opinión de Pitois, las dos torres simbolizan la seguridad, aunque ésta no preserva de los peligros escondidos, que son más temibles que los que están a la luz. El lobo representa los espíritus hostiles y el perro los espíritus serviles que esconden su traición bajo falsas lisonjas. El cangrejo simboliza a los espíritus perezosos que se mantienen al margen. El consejo de Pitois es: “Observa, escucha y ten sabiduría de callar”.

jueves, 14 de abril de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): La Estrella


La Estrella llameante de ocho rayos rodeada por los siete planetas simboliza, según Pitois, el “Apocalipsis del destino”, es decir, la revelación de los cambios inmediatos. La muchacha, que derrama los fluidos de la Vida Universal contenidos en las copas de oro y plata, es el emblema de la esperanza que se mantienen incólume aún en los días más tristes. La flor es el símbolo de la resurrección más allá de la tumba. “Pase lo que pase en tu vida –decía el esoterista-, no destruyas la flor de la esperanza y recogerás los frutos de la fe”.

viernes, 8 de abril de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): La Torre


Un rayo fulgurante decapita una pirámide de la que caen dos hombres, uno con corana y otro sin ella. Según Pitois, la escena simboliza los conflictos en los que pueden arder tanto los reyes como los plebeyos; en resumen, es la representación de la rivalidad que lleva a los adversarios a la ruina. En el mundo divino significa el castigo al orgullo; en el intelectual, el decaimiento del espíritu que trata de penetrar en el misterio de Dios; en el mundo físico, es el derrumbe de la fortuna, el naufragio de las ambiciones, la derrota de los proyectos estériles.

jueves, 17 de marzo de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): El Diablo


Pitois relacionó el Diablo con Tifón, nombre griego de Set, el terrible adversario de Osiris, el benéfico dios solar. En efecto, Set, que aquí es una extraña mezcla de cocodrilo e hipopótamo, era la divinidad del desierto, de la sequía y de las aguas estériles. Este monstruo, que Pitois definió como “genio de las catástrofes”, surge de un abismo por encima de dos hombres encadenados que agitan una antorcha. Según el esoterista francés, “es la imagen de la fatalidad que se abate de repente en algunas vidas, como la erupción de un volcán, y que arrolla tanto a los grandes como a los pequeños, tanto a los poderosos como a los débiles”.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): La Templanza


Un ángel semidesnudo trasvasa el líquido de una copa a otra; una llama brilla en su frente y detrás suyo resplandece un gran sol. Así, según Pitois, se representaba en el decimocuarto arcano a los antiguos iniciados que descendían en los subterráneos de la pirámide de Keops. Esta figura, en realidad, se inspira en el clásico Tarot de Marsella. El esoterista indicó tres significados: en el mundo divino, representa el movimiento perpetuo de la vida; en el mundo intelectual, la combinación de las ideas morales, y en el mundo físico, la combinación de las fuerzas naturales.

lunes, 21 de febrero de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): La Muerte


Como en otras cartas de esta baraja, el autor ha preferido inspirarse directamente en el arte del antiguo Egipto y reproducir la figura del dios de los muertos, Anubis, en lugar del clásico esqueleto armado con la guadaña. Según Pitois, la carta de la Muerte simboliza el movimiento perpetuo de la creación, de la destrucción y de la renovación de los seres, pero también la ascensión del alma a la esfera divina. Además, representa la liberación de los instintos que procede de la adhesión a las “Leyes del Movimiento Universal”.

sábado, 12 de febrero de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): El Colgado


Esta imagen, inspirada en una pintura de una antigua tumba egipcia, muestra el sacrificio ritual de un animal a los dioses. En este arcano se recoge el sentido básico de expiación del pecado desde el punto de vista moral; en adivinación significa una amenaza, un castigo o un incidente. La imagen de Pitois de este arcano, así como la publicada en 1896 por Falconnier, era más próxima a la clásica del Tarot de Marsella y, como en éste, mostraba un hombre cabeza abajo colgado por un pie.

sábado, 5 de febrero de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): La Fuerza


Como en el Tarot de Marsella, en el Egipcio aparece una muchacha que cierra con sus manos, sin esfuerzo, las fauces de un león. Según Pitois, esta carta representa la fuerza espiritual, moral y física que nace de la fe en uno mismo y de la inocencia de las propias acciones. Este ocultista y erudito afirmaba que cualquier obstáculo es un fantasma, y que para superarlo es necesario hacer callar la debilidad del corazón. Además, es esencial estudiar el deber “que es la regla del Derecho”, y practicar la justicia con amor.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): La Rueda


Pitois interpretó esta carta como una advertencia dirigida a los iniciados para que permanecieran atentos tras haber alcanzado un objetivo, ya que basta muy poco para precipitarse en el foso de las serpientes, es decir, en el mundo de las aberraciones. La esfinge es el símbolo del destino, siempre a punto para golpear a cualquiera. El genio del mal, en el lado izquierdo, simboliza la suerte del que se ha dormido en los laureles. El genio del bien, a la derecha, es el individuo que lucha para emerger de la ignorancia y el dolor.

miércoles, 26 de enero de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): El Ermitaño


Este personaje, según Pitois, personifica la mesura que nace de la experiencia adquirida a lo largo de la vida. La lámpara encendida simboliza la luz de la inteligencia, que sondea el pasado, el presente y el futuro; el bastón representa la circunspección que permite evitar los peligros y presentir las traiciones. “Un guijarro –escribió Pitois- puede estropear el carro de un maestro del mundo. Recuerda que si la palabra es de plata, el silencio es de oro”.

sábado, 22 de enero de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): La Justicia


Una mujer con los ojos vendados está sentada en un trono. Lleva una corona adornada con puntas de lanza. En la mano izquierda sostiene la balanza con la que pesa las acciones individuales, y en la derecha empuña la espada de la expiación de las culpas. J.B. Pitois afirmaba que esta carta invita a buscar en las acciones cotidianas el equilibrio entre las fuerzas contrarias con la finalidad de templarlas y anularlas, puesto que “todo porvenir oscila entre el bien y el mal”. Este pensamiento contrasta intensamente con otras ideas más ortodoxas acerca de la justicia.

viernes, 14 de enero de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): El Carro


El esoterista J.B. Pitois concibió esta figura como la del dios egipcio Osiris en su carro; en efecto, es el ojo de Osiris el que aparece bajo el baldaquín como símbolo de la luz de la razón victoriosa sobre la ignorancia. El cetro que empuña en la mano izquierda aparece rematado por un cuadrado, símbolo de la materia, un círculo, que alude a la eternidad, y un triángulo, representación de la perfección espiritual. Las esfinges, que personifican el bien y el mal, son, según Pitois, las servidoras del mago, que ha triunfado en las pruebas iniciáticas.

martes, 11 de enero de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): El Enamorado


En su fantasiosa Historia de la Magia, Jean-Baptiste Pitois describe una ceremonia secreta que se desarrolla en la pirámide de Keops. Después de varias pruebas de iniciación, el neófito está extenuado; entonces, dos bailarinas se acercan a él para seducirlo.
Vigilado por el Genio de la Justicia, el neófito debía “dominar los sentidos para conservar la libertad de su alma”. Si superaba este examen era digno de proseguir los estudios sagrados. En cualquier caso, la indecisión se consideraba más funesta que una mala elección.

sábado, 8 de enero de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): El Papa


Las ideas neoegipcianistas de Pitois llevaron a concebir esta carta como una representación de la ley universal que regula las innumerables manifestaciones de la realidad: la religión entendida como relación entre lo finito y lo infinito. En un nivel inferior se encuentra El Hierofante, el maestro de los misterios sagrados; está sentado entre las columnas del santuario y solicita silencio con la mano derecha, mientras que apoya la izquierda sobre una cruz de tres brazos. A sus pies se encuentran postrados los genios de la luz y de las tinieblas, que le muestran su acatamiento.

lunes, 3 de enero de 2011

Tarot Egipcio (París, 1896): El Emperador


En esta imagen se fusionan las alusiones alquímicas con los misterios de la masonería egipcianista. El significado simbólico de la piedra cúbica es idéntico al de Wirth: es la obra perfecta del hombre, la materia somentida.
El esoterista J. B. Pitois explicaba que las piernas cruzadas representaban los cuatro elementos (aire, agua, fuego, tierra), así como la expansión de la mente humana en todas direcciones. El Emperador muestra el cetro de Isis, símbolo del poder que debe completar el del varón. Esta carta expresa la visión superior de la realidad, la afirmación de las ideas y las realizaciones materiales.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Tarot Egipcio (París, 1896): La Sacerdotisa


En esta carta la Sacerdotisa es una mujer cubierta con el velo egipcio, que corana la media luna. Está sentada en el pórtico del templo de Isis. Una de las columnas que la flanquean representa la ascensión del espíritu puro; la otra, el aprisionamiento del espíritu impuro por la materia. La mujer luce la cruz solar en el pecho, y sobre su regazo sostiene un papiro que oculta con su manto. Es la personificación de la ciencia oculta, que espera al iniciado para comunicarle los secretos de la naturaleza universal.