arcanos

arcanos

Bienvenidos

Este espacio está dedicado al estudio y la orientación humana a través del Tarot. Experimentaremos el Tarot y compartiremos interesantes aportaciones realizadas por numerosos estudiosos e investigadores del Arte del Tarot.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Tarot Crowley: La Rueda


El mago inglés profundizó en el concepto del destino unido a esta carta añadiéndole una rueda celeste que, como un engranaje estelar, determina el movimiento de la rueda terrestre. Sobre la parte superior de esta última se encuentra la “esfinge del equilibrio” que domina las energías terrestres de sentidos opuestos, armonizándolas. Este “señor de las fuerzas de la vida” (nombre que deriva de la Golden Dawn) simboliza los ciclos existenciales en todo el mundo y, al mismo tiempo, representa el límite impuesto a la voluntad individual.

Tarot Papus: El Juicio


Un hombre, una mujer y un niño se levantan de una tumba sobre la cual vuela un ángel que toca la fatídica trompeta. Papus asoció esta carta a la letra hebrea resh, que expresa jeroglíficamente la cabeza del hombre; de ahí la idea del juicio que conduce a la renovación. El cabalista francés asoció varios significados a esta escena: el despertar de la naturaleza bajo la influencia del Verbo, la materia que progresa en su ascensión hacia Dios, el espíritu que retoma la posesión de sí mismo después de la iniciación, o el retorno de la humanidad al mundo divino.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Tarot Wirth: El Enamorado


El esoterista suizo, mezclando fantasías mitológicas e ideales masónicos, vio en esta figura a Hércules en una encrucijada entre el vicio y la virtud, que es el símbolo de las pruebas interiores a las que se ve sometido cualquier iniciado en los misterios de la vida.
Bajo la mirada de Cupido (que simboliza la energía volitiva), el iniciado se cruza de brazos ante las tentaciones: no se deja sojuzgar por las pasiones, pero “economiza el deseo”. De este modo, el iniciado adquiere un poder interior que le permite proseguir su camino hacia el conocimiento.

Tarot Crowley: El Ermitaño


El “Profeta de lo Eterno”, como era llamado El Ermitaño por los adeptos de la hermandad de la Golden Dawn y por el mismo Crowley, es la representación simbólica de la luz interior del sabio. Este alquimista del alma se mueve dentro de un océano de espigas de trigo, símbolo del alimento espiritual del que se dirige hacia la búsqueda del saber, y que alude a la comida concedida “virtualmente” a los iniciados durante la celebración de los misterios. Este viaje es “recreativo”, pero no está exento de peligros, como indica el infernal can Cerbero.

La Fuerza – Una pincelada…


El arcano de la Fuerza nos remite al mito de Hércules y el León de Nemea, en el que el héroe estrangula al león (asociado con el elemento fuego) y se cubre con su piel. En esta epopeya, el león – fuego se asocia con el impulso instintivo, de modo que su encuentro con el semidiós es una alegoría de encuentro entre el espíritu del hombre y su sombra, la energía instintiva.

Pero si bien Hércules destruye al león, dada su energía masculina, la joven que aparece en el arcano de la Fuerza se impones sobre su adversario sin violencia alguna, en un acto de sublimación que transforma la energía de la líbido y la de los instintos en energía espiritual. Por tanto, este arcano nos habla de fuerza, pero no de una fuerza física, sino interior, espiritual o mental, capaz de someter a voluntad las pasiones e instintos del ser humano.

En consecuencia, este arcano representa al alma sometiendo a las indómitas fuerzas del instinto por medio de la voluntad y bajo el mandato del espíritu.

Tarot Papus: El Sol


Aquí, escribía Papus, ya no se trata de la luz reflejada para iluminar el espíritu, como en la carta precedente, sino de la luz directa de Dios que se expande a raudales. El muro señala los límites del mundo material, y los dos niños simbolizan los fluidos, positivo y negativo, del ser naciente. Es un tanto forzada la interpretación cabalística que une al Sol con qof, la letra hebrea que expresa jeroglíficamente un arma cortante, algo útil para la defensa propia; de aquí deriva, según Papus, la idea de existencia material, de nutrición, de ascensión hacia Dios.

Siete Bastos – Siete Copas – Siete Espadas – Siete Oros





Siete Bastos

El siete de bastos nos enseña el sentido del valor, no como algo que hay que demostrar constantemente o que requiere un esfuerzo personal, sino más bien como un acto natural que surge cuando las circunstancias lo requieren. Su lección no trata de temeridad inconsciente, ni de heroicidades sin sentido, sino que muestra que el verdadero valor surge de la confianza en los propios medios y de la inteligencia capaz de captar los peligros, reconocer los puntos débiles del enemigo y, con astucia, buscar la ventaja que nos posibilita actuar ante el peligro logrando que la situación se resuelva a nuestro favor.

Siete Copas

Este arcano muestra lo que sucede cuando el hombre distorsiona la realidad y crea mundos de ficción, a los que se retira para alejarse de la vulgaridad o de la dureza de su vida cotidiana, ignorando todo lo que sean sus propias fantasías. Esta huida de la realidad con frecuencia provoca un endiosamiento en el hombre, llegando al extremo de creerse un elegido, alguien superior a los demás y, en su locura, puede que arrastre a otros convirtiéndose en un falso líder, mesías o gurú. Además, representa los conceptos e ideas grandilocuentes que carecen de valor objetivo.

Siete Espadas

Este arcano ilustra el proverbio que afirma que no hay que echar el trigo en saco roto. Es la carta de aquellos que empeñan sus esfuerzos en obras vanas, o que colaboran con instituciones que, bajo la apariencia de ayudar a los menos favorecidos, enriquecen a unos pocos; también es la carta de los que entregan todo a una secta o líder que sólo busca el enriquecimiento personal. Representa a las personas que se esfuerzan hasta el agotamiento y nunca consiguen sus metas, y manifiesta el vano intento de vencer al enemigo cuando éste es muy superior en fuerza y al que, por tanto, sólo se conseguirá infligir una pequeña y efímera derrota, de la cual se recuperará pronto.

Siete Oros

El siete de oros nos muestra la lección del aprendizaje y el error, ya que aunque el que se arriesga puede equivocarse, el que no lo hace nada aprende; es decir, que el fracaso puede ser también una manera de evolucionar. Es el arcano de los que luchan para conseguir algo y, cuando lo tienen, se dan cuenta de que ya no les interesa o de que simplemente les deja insatisfechos. Si la lección ha sido bien aprendida, estas personas buscarán un nuevo objetivo, esta vez más acertado y profundo. Representa a los individuos eternamente insatisfechos, y la insatisfacción que producen las conquistas materiales.